Los becarios son los últimos monos de la redacción.

Los becarios son los últimos monos de la redacción.

El verano ha terminado y en los primeros días de septiembre muchos periodistas vuelven a sus puestos de trabajo dejando a los becarios con ganas de continuar en las redacciones para cubrir noticias de verdad.

¡Que nadie se desespere! Las oportunidades suelen cogerle a una por sorpresa pero mientras llega ese ansiado momento de gloria ahí van una serie de recomendaciones:

  1. No te cierres puertas de antemano. Las tensiones en la redacción, como en cualquier otro lugar de trabajo, son el pan nuestro de cada día pero no conviene criticar a los compañeros ni mostrar antipatías abiertamente.

    Recuerda que los periodistas que conozcas en tu andadura profesional se convertirán en valiosos contactos si los cuidas. ¡Nunca se sabe quién te va a ayudar a conseguir tu próximo empleo o quién te dará la información necesaria para cubrir una noticia! Las agendas personales son una herramienta inestimable para abrirse camino como informador.

  2. Aprende lo que puedas desde el primer minuto en el que entras por la puerta de la redacción. Los becarios son el último mono de la fila pero observando a los demás te harás una idea bastante precisa de cómo hacer tu trabajo.

    ¡Y por supuesto pregunta lo que quieras! El principal obstáculo que han de vencer los becarios es su timidez. No pasa nada si no sabes que enfoque darle a una noticia o si no tienes claro cuál sería el mejor titular. Cada medio tiene su propia forma de entender la actualidad y eso sólo lo descubrirás planteando tus dudas.

    No interrumpas la labor de los periodistas veteranos pero tampoco temas acercarte a ellos para pedir consejo. Te garantizo que todo el mundo ha formado parte del maravilloso y no remunerado grupo de los becarios así que la mayoría de la gente va a simpatizar con tu situación.

  3. Defiende tus ideas y plantea temas sobre los que quieras escribir. Normalmente, cuando los becarios llegan a una redacción esperan a que las noticias les caigan del cielo o como mucho de las agencias de prensa.

    Consultar Internet está bien pero no te olvides del trabajo de campo. Llama por teléfono, sal a la calle cuando puedas y sobre todo contrasta adecuadamente los datos del acontecimiento que estés cubriendo. No hay temas pequeños, todos pueden darte un titular cuando menos curioso. ¡Las exclusivas que revolucionan el mundo déjalas para el cine!

  4. Hay muchos becarios dando tumbos por ahí sin saber qué hacer. Si te interesa algún medio en particular ya sea la radio, la televisión o la prensa física o digital pues a por ello. No hay que tenerle miedo a especializarse. Eso sí, la formación continua es agotadora pero los tiempos cambian y un buen periodista no se puede quedar estancado.

  5. Los becarios siempre han de mirarse en el espejo de sus maestros. Lee, escucha la radio y observa el telediario como crees que lo haría el informador que aspiras a ser. Te sorprenderá lo mucho que mejorará tu estilo fijándote en los periodistas que son más grandes que tú.

  6. Existe una norma universal no escrita de la que es imposible escaparse. Los becarios no cobran o reciben el dinero de la gasolina o del abono de transporte como agua de mayo. Esto no tiene nada que ver con la crisis, lo siento.

    La mayoría de la gente piensa que el trabajo periodístico es algo fácil y que cualquiera puede hacerlo así que no está muy valorado. Más de un avispado te dirá que de nómina nada de nada pero que eso no tiene importancia porque te está dando la gran oportunidad de hacer lo que te gusta.

    Los becarios también comen y tienen la intención de vivir de su trabajo pero en un primer momento rechistar o no coger un “empleo” de periodista porque no se va a ganar dinero no es inteligente. Si las cosas no mejoran con el tiempo pues a otra cosa mariposa pero al menos no hay que quedarse con la duda de haber desaprovechado una oportunidad.

En resumidas cuentas, lo fundamental para que los becarios pasen a ser periodistas de pleno derecho es no desanimarse. A veces, se tiene la impresión de que se trabaja por amor al arte o cobrando una miseria pero todo eso son experiencias que van directas al currículum y que servirán para entrar en la plantilla de un medio tarde o temprano.