El problema del bloguero es la falta de ideas.

El problema del bloguero es la falta de ideas.

¡Ha llegado el momento que tanto esperabais! ¡Vuelvo a la carga con Página Rota! Para muchos fin de año es el instante ideal para iniciar o retomar proyectos pero personalmente yo siempre he preferido el uno de septiembre.

Sin embargo, estos meses de silencio no han caído en saco roto. Son la excusa perfecta para hablaros sobre la constancia del bloguero a la hora de escribir.
La gran pregunta que se estará haciendo ahora mismo cualquier lector habitual de los medios digitales es por qué se dan estos altibajos en la publicación de entradas de cualquier blog de la red.

Lamentablemente no hay una respuesta única a este enigma ya que cada persona es un mundo y tiene diferentes razones para montarse su propio blog.
Por lo general, una persona decide convertirse en bloguero porque hay un tema que le apasiona. En mi caso, como es obvio, se trata del periodismo y de los medios de comunicación en sentido amplio.

Pero el hecho de escribir sobre algo que te guste no siempre es garantía de que uno genere contenidos con la debida periodicidad.
Un bloguero que tiene entera libertad para hacer sus entradas no deja de ser un escritor y como tal sufre la temida experiencia de enfrentarse al editor de textos en blanco.

Cuando la inspiración no llega siempre parece que todo está inventado y que una no va a ser capaz de hacer un artículo original que valga la pena.
A ver… Ahí va un pequeño consejo para cualquier bloguero que se acerque a estas líneas. He aprendido con el tiempo y la práctica de escribir artículos que la rueda ya está inventada y que no hace falta hablar de temas extravagantes para llamar la atención de la gente. Ofrecer un texto ameno y bien organizado es suficiente. ¡Y hacer esto es mucho más difícil de lo que parece!
Por otro lado, por lo visto nos cuesta adaptarnos un poco a los medios digitales. Un blog no está situado en una calle céntrica por la que pasan transeúntes constantemente…

Así que la única manera de no acabar predicando en el desierto es crear contenidos nuevos cada cierto tiempo para atraer a los lectores. Hay que ser una hormiguita porque esto es muy pero que muy lento…
Por supuesto, el extremo contrario también existe y hay gente que publica sin descanso. Un bloguero puede optar por escribir todo aquello que se le pase por la cabeza sin tener en cuenta la estructura que quiere darle a las entradas, el interés que puede tener el artículo o simplemente el número mínimo de palabras que ha de tener cualquier texto para que Google no lo ignore olímpicamente.
Todo eso está muy bien cuando un bloguero tiene su página como hobby y no como una plataforma profesional en la que dar a conocer tus habilidades y tus aptitudes además de tus gustos y opiniones personales. No sólo importa el número de visitas que recibe un blog sino también la calidad de las mismas.
Con todo esto quiero decir que un bloguero deja de escribir… por que sí. Por falta de tiempo, por falta de ganas, por falta de ideas… poned la excusa que más os apetezca.

La solución es convertir la publicación de entradas en una especie de compromiso para con los lectores. Prometo organizarme y no abandonaros más por tanto tiempo si vosotros seguís leyendo Página Rota. ¿Trato hecho?