Bescansa con su bebé en el Congreso defendiendo la conciliación laboral y familiar.

La conciliación laboral y familiar según Bescansa.

Después de este parón navideño Página Rota vuelve con fuerzas renovadas. El teclado de mi ordenador echa humo porque empiezo el 2016 con un asunto de actualidad que como mujer me resulta imposible pasar por alto: el debate sobre la conciliación laboral y familiar abierto por la diputada de Podemos Carolina Bescansa al llevarse a su hijo a la Cámara baja.

Personalmente, no acabo de entender cómo Bescansa es capaz de utilizar a su hijo como mecanismo para suscitar el interés de los medios. Sinceramente, creo que la idea de que este despropósito perseguía sacar a la luz la importancia de la conciliación laboral y familiar y el reparto igualitario de las tareas del cuidado de los hijos es pura palabrería.

Las declaraciones de la diputada de Podemos en este sentido me dejaron de piedra: “Hay que favorecer que estas tareas dejen de ser un asunto privado que las mujeres tienen que resolver por su cuenta en la invisibilidad”.

¿Perdón? La conciliación laboral y familiar no es un asunto que tengamos que resolver las mujeres sino ambos padres. Y más que en la invisibilidad yo diría que se tiene que resolver en la intimidad para que un bebé de sólo seis meses no se convierta en el objetivo de las cámaras de los medios de comunicación.

Que yo sepa, la protección de la intimidad del menor es importante en nuestro ordenamiento jurídico. Tanto que los medios se ven obligados a emborronarles la cara a los niños y solicitar permisos de grabación cuando se cubre algún acontecimiento en un centro educativo, por ejemplo.

Además, las declaraciones de la diputada me parecen una tomadura de pelo por otro motivo. Teniendo en cuenta que Bescansa contaba con la ayuda de la cuidadora del niño que andaba por allí no sé a qué vienen tantos golpes en el pecho por ser una mujer trabajadora.

Bescansa, al igual que el resto de los diputados, lo tiene muy fácil en lo que a conciliación laboral y familiar se refiere. No sólo cuenta con el apoyo de una empleada para atender a su hijo sino que además puede optar por dejarlo en la guardería de pago del Congreso.

Las guarderías son mayoritariamente privadas y muchas madres recurren a ellas en aras de la conciliación laboral y familiar rascándose el bolsillo. Sin embargo, pocas cuentan con la ventaja de tener esa guardería en su mismo lugar de trabajo por lo que me indigna especialmente que Bescansa falte el respeto a la ciudadanía de este modo.

Y sí, habéis leído bien, todo esto me parce una falta de respeto hacia todos los españoles. El Congreso no es un circo y los diputados han de dedicarse a su labor con seriedad y profesionalidad. Vamos, como cualquier otro trabajador. ¡Votar al bebé como presidente del Congreso ya es la gota que colma el vaso de la desfachatez!

Por supuesto, los medios de comunicación también tienen su parte de culpa en este despropósito por quedarse en la simple anécdota y dar pábulo a esta clase de comportamientos haciéndoles en hueco en la agenda informativa.

Vale, sé que yo misma estoy aquí hablando de Bescansa pero es que los intentos tan descarados de manipular la opinión pública me sacan de mis casillas. Cuando se deje de hablar de mujer trabajadora y se empiece a hablar únicamente de trabajadores con hijos a su cargo estaremos un paso más cerca de la conciliación laboral y familiar no sea sólo cosa de las madres sino de ambos progenitores.