Apocaliptico

Los medios de comunicación sólo consiguen alarmar a la población cuando hablan del ébola.

Ayer Médicos Sin Fronteras lanzó una campaña en la que esta organización señala que está “al límite con el ébola en África”. Parece que hay que recordar al mundo occidental dónde se desarrolla la verdadera epidemia. Cualquiera lo diría, pero aunque el caso de Teresa Romero está todo el día en la tele no significa que el ébola cause estragos en España.

Por favor, que no me malinterprete. Han de extremarse las precauciones para mantener el ébola bajo control en nuestro país. Pero pienso que la alarma generada por los medios de comunicación es excesiva.

He visto hasta la saciedad en el telediario las imágenes de los vecinos de Teresa Romero, la auxiliar de enfermería contagiada de ébola, exigiendo la desinfección de la finca en la que viven Teresa y su marido, Javier Limón.

No tuve más remedio que reírme cuando leí las declaraciones de un portavoz del Ayuntamiento de Alcorcón. Decía que no podían informar a los ciudadanos afectados de los riesgos existentes y del protocolo a seguir porque “no se puede jugar con el miedo de la gente”. ¿Y qué opinaba de todo esto la Consejería de Sanidad? En aquel momento decidió dar la callada por respuesta.

¡Apaga y vámonos! En general, cuando se habla del ébola lo que hacho en falta son explicaciones por parte de las autoridades pertinentes y datos fiables en los medios de comunicación. Según la OMS esta enfermedad se transmite por el contacto con “órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de animales infectados”.

Creo que es mi obligación hacer hincapié en las formas de propagación de este virus porque leyendo los periódicos y prestando atención a las noticias parece que coger el ébola es igual de fácil que pillar una gripe. ¡Pero como se aprecia en la viñeta de Joan Tretze esto no es así!

Después de esta sucinta enumeración de las materias a través de las cuáles se contagia el ébola no resulta muy complicado imaginar porque los miembros del personal sanitario pueden llegar a contagiarse si no se cumplen las normas. No obstante, las personas normales y corrientes podemos respirar al lado de alguien con ébola sin que nos dé un ataque de pánico.

Las enfermedades infecciosas no deben tomarse a la ligera y hay que tener en cuenta de antemano si un país dispone de los hospitales y los recursos necesarios para tratar estas dolencias. Hay voces que hablan de deficiencias en el Carlos III.

Me parece importante resaltar que la OMS también advierte que los animales transmiten el ébola. Lo siento por aquellos que se manifestaron en contra del sacrificio de Excalibur pero el perro de Teresa podía ser portador de la enfermedad y cuando se trata de salud pública no debe haber discusión. La vida de una persona está por encima de la de un animal de compañía.

El sensacionalismo y el oportunismo reinan por doquier cuando se saca a relucir el tema del ébola en los medios de comunicación. Se ha cuestionado incluso la actuación de la doctora de atención primaria a la que acudió Teresa Romero cuando presentaba los primeros síntomas de la enfermedad.

¿Teresa dijo que había estado en contacto con los fluidos corporales de Manuel García Viejo y Miguel Pajares? Según el Colegio de Médicos de Madrid apunta en un comunicado Teresa en ningún momento informó a su médico de que había atendido a personas infectadas por el virus del ébola.

Entre dimes y diretes lo cierto es que esta crisis sanitaria está afectando principalmente al continente africano. En Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona se vive un auténtico drama pues sus recursos, ya de por sí escasos, no bastan para atender a la población enferma de ébola.

Y encima los países occidentales se jactan de que pronto tendremos una vacuna contra esta plaga. En los medios de comunicación ya ha saltado la noticia de que mañana viernes comienzan los primeros ensayos clínicos en el Hospital Universitario de Lausana en Suiza. Si las farmacéuticas tuviesen ojos podría verse en ellos el símbolo del dólar.

Lo que quiero decir con todo esto es que los medios de comunicación tienen una responsabilidad para con la población que no deben olvidar. Su obligación es trabajar para que la información sea lo más veraz posible.

Dar pábulo a meras especulaciones sólo conduce a una innecesaria alarma social. Desde aquí hago un llamamiento a los periodistas y a los responsables de los medios de comunicación para que se enfrenten a la actualidad de un modo más responsable.