El libro de estilo es fundamental en los medios digitales.

El libro de estilo es fundamental incluso en los medios digitales.

Por lo que parece seguir las directrices de un libro de estilo ha caído en desuso en el marco de los medios digitales. Internet ha traído consigo una visión más relajada, abierta e informal del tratamiento de los contenidos web pero siempre es aconsejable tener una guía que evite el empobrecimiento de la información y la utilización sensacionalista e inadecuada del lenguaje.

A ver, tampoco es necesario elaborar un libro de estilo de cientos de páginas en el que se describan punto por punto los tipos de texto que se pueden colgar en un blog, una web corporativa o un medio online. Eso es mejor dejárselo a los medios tradicionales.

Simplemente creo que escribir un documento de tres o cuatro páginas sobre cómo se van a estructurar los contenidos y la publicidad no es una tarea titánica y a la larga facilita muchísimo la labor de redacción de contenidos.

A continuación, voy a explicar de manera sucinta cuáles son a mi entender los apartados básicos que ha de tener un libro de estilo de una plataforma online:

  • ¿De qué temas voy a hablar?: ¿Voy a realizar tutoriales de algún programa informático? ¿Me apetece compartir mis vivencias viajando alrededor de Europa? El tema de los artículos es fundamental y condicionará el libro de estilo.

  • Características del público objetivo: Un enunciado muy rimbombante para responder a la pregunta más básica que ha de contener un libro de estilo: ¿Para quién escribo? Por ejemplo, si decido montar un blog sobre manualidades que se pueden hacer con los niños acabo de descartar como lectores a las personas que no sean mínimamente habilidosas y a las que no tengan hijos ni sobrinos ni nada que se le parezca. Me dirijo a los padres con niños.

  • ¿Qué tipo de textos quiero hacer?: Si me decanto por los artículos de opinión u otros textos basados en mis conocimientos o experiencias personales lo más lógico es que los post aparezcan en primera persona mientras que los textos más académicos o con pretensiones de objetividad se redactan en tercera persona del singular. Además, no es lo mismo elaborar un libro de estilo para redactar entrevistas que para dar recetas de cocina o hacer críticas de cine.

  • ¿Cómo van a ser esos textos?: Aquí nuestro libro de estilo ha de centrarse principalmente en la tipografía, la redacción de los titulares y del cuerpo de texto. Por ejemplo, los titulares de una noticia no pueden contener una negación. En cuanto al texto todos sabemos que mientras unas entradas se redactan de corrido otras se dividen en varios apartados mediante ladillos que contienen algún término clave. ¡Hay que elegir! No sé si me gusta más la Arial o la Times New Roman…

    Y por supuesto, no hay que dejar de lado la extensión de la información. Vale, en Internet el espacio es ilimitado pero hay que considerar que los lectores tienen una vida y mejores cosas que hacer que perder el tiempo con un artículo de 2000 palabras sobre el salmón noruego. Redactar un texto que ocupe un folio más o menos suele ser suficiente.

  • ¿Cuántos links internos y cuántos externos se incluirán en un post?: El número de enlaces entrantes y salientes de un post o una noticia de un medio digital varía en función del tema del que se esté hablando, de la repercusión que tenga para el lector o el desconocimiento del destinatario sobre el asunto. Cuando se hacen textos científicos con afán divulgativo, por ejemplo, lo habitual es que el número de links incluidos para explicar o ampliar un dato sea mayor.

En mi opinión tener un medio o plataforma digital no es excusa para obviar la importancia de un libro de estilo. Saber a quién te diriges y cómo lo haces es le primer paso para ganar en calidad, credibilidad y profesionalidad. ¿A que no es tan difícil?