Estrés y periodismo

Estrés y periodismo están íntimamente ligados.

Hoy he decidido hablar de la íntima relación que existe entre estrés y periodismo. El ritmo de trabajo que la actualidad exige a los profesionales de la información es demencial y acaba pasando factura. Todo periodista ha de buscar el equilibrio entre la vida laboral y personal y no sólo por motivos de salud ya que un mayor bienestar influye en la productividad.
Lo primero es abordar las causas del problema. ¿Cuál es el motivo por el que estrés y periodismo están tan estrechamente unidos? Las prisas por informar antes que nadie, la presión por adelantar a la competencia consiguiendo alguna exclusiva y la competitividad que se respira en toda redacción contribuyen en gran medida a subir la tensión de los periodistas.
Es cierto que adelantar a los otros medios es la esencia del oficio periodístico así que en este sentido poco se puede hacer. Sin embargo, un mayor compañerismo y un mejor sentido del trabajo en equipo pueden ahorrarle a más de uno una úlcera de estómago. No pasa nada por ayudar a un colega con un problema técnico durante una rueda de prensa, por ejemplo.
Las palabras estrés y periodismo continuarán siendo inseparables mientras los periodistas sigamos con una actitud tan marcadamente individualista. Aunar esfuerzos, sobre todo entre compañeros del mismo medio de comunicación, ahorra tiempo e incluso repercute positivamente en la calidad de la información.
¡Y ya es hora de perder el miedo a hablar con el jefe! Sé que con la que está cayendo en el mundo laboral ahora mismo no resulta fácil pero es bueno pedir ayuda los que están por encima cuando la cantidad de cosas que hacer nos sobrepasa. Dos mentes piensan mejor que una y quizá de ese modo se halle una solución que beneficie los intereses del medio y del periodista.
Ir paso a paso y concentrase únicamente en la tarea que se esté realizando en un momento dado también reduce la relación entre estrés y periodismo. De nada sirve abrumarse con una montaña de asuntos pendientes. Hay que ser lo más resolutiva posible. Muchas veces acabar algo no es cuestión de velocidad sino de ser capaz de tomar decisiones y priorizar.
Por otro lado, no debe pasarse por alto el hecho de que los medios de comunicación nunca duermen. Es decir, que las vacaciones de Navidad y los tranquilos fines de semana no se hicieron para los periodistas. En cualquier momento puede surgir un imprevisto que te haga llegar a casa mucho más tarde de lo que tenías pensado y hay que aceptarlo. ¡Así es la vida!
Sin embargo, la capacidad de adaptación a un horario cambiante tiene sus limitaciones. Es decir, que siempre hay que encontrar un momento para apagar el móvil, la Tablet o cualquier otro dispositivo electrónico y relajarse. No se va a derrumbar el mundo, en serio.
Las aficiones son de una importancia capital para combatir los nervios del día a día. Salir con un amigo a tomar un café, leer un libro, jugar a las cartas, ir al gimnasio… Cualquier cosa que nos permita despejarnos y olvidarnos de estrés y periodismo.
Y por supuesto, están las consabidas técnicas de relajación como los ejercicios respiratorios. Con unos minutos de meditación y reflexión al día es suficiente. Si se tiene más tiempo y dinero siempre queda el recurso de un buen masaje o ir al spa de vez en cuando.
En definitiva, romper la relación entre estrés y periodismo es posible pero sólo si cada cual pone un poco de su parte. Un periodista se ve sometido a muchas presiones en su trabajo debido al corto periodo de caducidad de la información pero afrontar las dificultades y no dejar que influyan negativamente en nuestra salud está al alcance de todos.