La fotografía es una herramienta de comunicación poderosa.

La fotografía es una herramienta de comunicación poderosa.

Aunque es de sobra sabido que una imagen vale más que mil palabras los blogueros tendemos a olvidar que escoger la fotografía adecuada para acompañar nuestros textos es de vital importancia. ¿Pero existen pautas para seleccionar la imagen perfecta?
En mi opinión, hay un requisito indispensable que debe cumplir cualquier fotografía de una entrada de un blog. Se trata, ni más ni menos, de que la imagen en cuestión sea capaz de transmitir de un solo vistazo la idea general del artículo.
Sé que no es fácil. Yo misma le doy muchas vueltas antes de subir una fotografía a Página Rota y no siempre consigo el resultado que esperaba aunque de vez en cuando la suerte se pone de mi parte. Si consultáis el post que escribí acerca del uso que hacen los periodistas de las Redes Sociales veréis a qué me refiero cuando digo que la imagen ha de corresponderse con el tema del texto.
En algunos casos, periodistas y escritores tendemos a considerar que la palabra lo es todo. Nada más lejos de la realidad, porque un post escrito magistralmente con una imagen pobre causa una primera impresión desastrosa y probablemente no llegue a ser leído por un público amplio. Todos hemos juzgado algún libro por la tapa así que esto no es algo sorprendente.
Otras veces ocurre exactamente lo contrario. Los autores nos obsesionamos pensando que una fotografía ha de ser lo más original e impactante posible. Eso no es necesariamente algo negativo pero puede convertirse en la perdición del bloguero si se deja de lado el hecho de que la imagen, al igual que cualquier otro elemento del artículo, no tiene solamente un fin decorativo sino que es otra herramienta de comunicación que ayuda a que el mensaje que se quiere transmitir resulte comprensible.
¿Os imagináis que un periodista ponga una foto de una consulta veterinaria en un artículo sobre la campaña de vacunación contra la gripe? Sería curioso, pero me apuesto cualquier cosa a que si eso sucede hay un reportero más en la cola del paro. Optar por lo sencillo y convencional puede ser más acertado que lanzarse a la aventura.
Con este ejemplo tan absurdo quiero dejar claro que fotografía y texto no son independientes y que es imprescindible cuidar ambos aspectos si se pretende actuar con un mínimo de profesionalidad.
Dicho esto, la calidad de la fotografía que se seleccione es otro punto a tener muy en cuenta. En un mundo ideal, todos los blogueros saldríamos a la calle cámara en mano y conseguiríamos las mejores fotos para nuestra web.
Como evidentemente eso no va a suceder de ese modo recurrir a las imágenes libres de derechos de autor que pululan por la red es la única alternativa viable en la mayoría de los casos. Cuidado, porque las prisas a veces hacen que optemos por la primera fotografía que nos sale tras introducir los criterios de búsqueda y eso es un error.
Aunque quizá se acabe escogiendo esa imagen inicial que llamó nuestra atención es bueno cerciorarse de que no se esconde otra más adecuada tras la siguiente página del buscador. ¡No se tarda nada así que no hay excusa que valga!
¿Y qué tipo de fotografía ha de seleccionarse? ¿Una realista? ¿Una caricatura? ¿En blanco y negro o a color? Para bien o para mal no hay respuestas acertadas o equivocadas para esta pregunta. Todo depende del tono general del blog o de la entrada en cuestión.
Personalmente, intento incluir cierto toque de humor o desenfado a través de las imágenes que uso en mis textos aunque esto no es así siempre. Algunos temas se prestan mejor que otros a ilustrarse de un modo informal.
Recapitulando, puede decirse que una buena fotografía para una web es aquella que encaja con el tema del que estemos hablando, que sea comprensible y clara y que además no desentona en el esquema general de la página. Conseguir todo esto no es imposible. ¡Sólo hay que echarle algo de tiempo y ganas!