Categoría: Periodismo

La credibilidad del periodismo: Nuevos tiempos, viejos debates

La credibilidad del periodismo: Nuevos tiempos, viejos debates

La credibilidad del periodismo
La credibilidad del periodismo antes era mayor. Sin embargo, hubo gente que cuestionó la llegada del hombre a la luna.

Parece que los ciudadanos desconfían cada vez más de las noticias que transmiten los medios. La credibilidad del periodismo se pone en entredicho en la calle y las Redes Sociales. La gente reclama una nueva forma de tratar la actualidad pero esta discusión es tan antigua como el propio oficio de periodista. ¿Se puede informar dejando de lado los intereses propios o ajenos?
En mi opinión, uno de los motivos principales del descalabro que sufre actualmente la credibilidad del periodismo es que la sociedad en general tiene una visión romántica y distorsionada de los medios de comunicación.
Vale, muchos periodistas empezamos en esta profesión con los ojos brillantes y libreta en mano, por decirlo de algún modo, dispuestos a denunciar injusticias, sacudir conciencias y fomentar el espíritu crítico de nuestros semejantes. Ahhh… La inocencia de la juventud…
Pero sacar la tirada de un periódico o emitir un programa de radio o televisión cuesta dinero. No estoy desvelando ningún misterio. Sólo digo que la credibilidad del periodismo siempre ha sido tan frágil como una tela de araña porque las noticias cuentan una única versión de la realidad que responde a ciertos intereses económicos.
Aquí en Pagina Rota ya se ha hablado de la línea editorial de los medios de comunicación, de las presiones a las que se ve sometido el periodista en su trabajo y de cómo afecta esto a la credibilidad del periodismo. Eso ha sido así durante siglos. La pregunta es… ¿Qué ha cambiado para que la audiencia se rebele y mire con lupa las noticias que ofrecen los Mass Media?
La objetividad es un ídolo con los pies de barro. Hoy en día el mito del periodista que narra los hechos de manera aséptica y desapasionada se ha derrumbado. Las corporaciones mediáticas se han quitado la máscara de defensores de la libertad de expresión y han dado prioridad a su dimensión empresarial. Y eso es algo que la audiencia no perdona. Lo siento AEDE.
La saturación de publicidad, la ineptitud para adaptar el modelo comunicativo a los tiempos que corren y la parcialidad sin tapujos pasan factura a los medios. Si la información es un mero bien de consumo la credibilidad mediática se va a paseo. Así de simple.
¿Alguien confía en la palabra de una tele operadora que intenta venderte una línea de móvil? ¿No, verdad? En esas ofertas siempre hay gato encerrado. Ahora a la gente le pasa lo mismo con las noticias de los grandes medios.
¿Qué busca la televisión al hablar tanto de Podemos, por ejemplo? ¿Acabar con el bipartidismo o menoscabar la imagen de Pablo Iglesias y su equipo? Aunque para esto último, sólo hace falta mirar algunos problemillas con el fisco del líder de Podemos y Juan Carlos Monedero.
Además, pienso que la credibilidad del periodismo está por los suelos porque los medios de comunicación han dado excesivo protagonismo a “periodistas” y “tertulianos” que no saben juntar más de dos frases con sentido. Lo único que se les da realmente bien es chillar como en un mercadillo. ¡Puro espectáculo! ¿A quién le importan las noticias?
Por otro lado, han surgido muchas voces en el panorama informativo gracias a los medios de comunicación digitales. Y por supuesto, no me refiero a las versiones electrónicas de la vieja prensa sino a portales y blogs nacidos en este mundo virtual.
No sé si la gran mayoría de los artículos de este blog podrían publicarse en un medio tradicional. De lo que sí estoy segura es que no me corto un pelo en cada una de mis entradas. Escribo en este blog siguiendo mi propio criterio y no sufro presiones de ningún tipo para cambiar tal o cuál texto porque no estoy al servicio de nadie.
Esto mismo es lo que ocurre en otras plataformas informativas amateurs. Por lo tanto, la creciente popularidad de los medios online tiene mucho sentido en un contexto en el que las personas buscan diversidad en los contenidos para poder formarse su propia opinión acerca de los acontecimientos que les rodean.
En definitiva, la credibilidad del periodismo penderá de un hilo hasta que los medios no se den cuenta de que la sociedad no está dispuesta a seguir siendo manipulada descaradamente. Separar la información de los intereses políticos y económicos es una tarea titánica pero necesaria para recuperar la confianza del público. ¡El futuro del periodismo está en juego!

Línea editorial: guía y perdición del periodista

Línea editorial: guía y perdición del periodista

Línea editorial y periodismo
La línea editorial varía según el medio.

Cuando la gente se entera de que soy periodista la conversación deriva inevitablemente a una discusión acerca de lo mentirosos que somos. Y es que las personas ajenas a este oficio no se paran a pensar en el hecho de que los informadores no vivimos en una burbuja y además tenemos que respetar la línea editorial que nos dictan otros. ¡Qué remedio si somos asalariados!
Cualquiera que se mueva por el mundillo mediático sabe definir línea editorial. Pero por si acaso algún profano en la materia tropieza con este artículo y le interesa aclararse las ideas baste decir que este término hace referencia al enfoque o sesgo ideológico que un medio le da a la actualidad.
En definitiva, la línea editorial se compone de una serie de principios y normas que marcan la importancia y el tratamiento que se le otorga a las noticias. Los periodistas estamos obligados en todo momento a tener presente en qué medio trabajamos y cuál es su ideología.
Para que os hagáis una imagen más precisa si cabe de lo que estoy hablando voy a haceros una pregunta. ¿Quién creéis que dará mayor cobertura al caso de los ERE irregulares de la Junta de Andalucía el ABC o EL PAÍS?
¿Ya habéis respondido? Si inmediatamente se os vino a la cabeza el ABC estáis en lo cierto. De todos es sabido que este periódico siempre se ha mostrado afín al Partido Popular por decirlo de un modo suave. Por consiguiente, cualquier noticia negativa sobre los socialistas será explotada hasta la saciedad.
¿Significa esto que el ABC es perverso por no dejar en paz a los pobres ex presidentes de la Junta de Andalucía? Por supuesto que no. La corrupción, desgraciadamente, es un tema en boga en estos días y cualquier periodista que se precie debe procurar destaparla e informar a la gente.
Como hemos visto, escapar de la línea editorial es imposible para el ciudadano de a pie. Sin embargo, no todo está perdido porque al menos puede elegir qué medios quiere ver y cuáles no. ¡Parece que sólo manipulan los periodistas que defienden una postura contraria a la nuestra! Vaya casualidad, ¿eh?
El periodista en cambio no tiene tanta suerte. Si quiere ganarse la vida tiene que tragarse sus principios más de una vez en favor de la línea editorial de su medio. ¿Cuántos compañeros de profesión habéis tenido que cambiar un titular o el sentido de una noticia porque vuestro jefe os lo ha pedido?
Estoy segura de que a muchos nos ha ocurrido eso alguna vez. Todavía recuerdo uno de mis primeros días en un diario madrileño. Tenía que escribir una noticia sobre la SGAE y, aquí puedo contarlo sin problemas, esa organización no me entusiasma demasiado.
Redacté la noticia lo mejor que pude pero fui incapaz de no escribir un titular muy crítico en el que quedaba patente que no estaba de acuerdo con lo que la SGAE defendía. Juro que intenté ser objetiva pero el caso es que hay que hilar muy fino para que no se note de qué pie cojea una cuando escribe algo.
En fin, envié la noticia a los correctores y como cabría suponer mi jefe me hizo repetir el titular. Cosas de la línea editorial. Los periodistas estamos llamados a respetarla para conservar nuestro puesto de trabajo y esta misma circunstancia es la que provoca que la gente nos cuelgue la etiqueta de embusteros.
Sinceramente, aunque en ocasiones resulta un incordio, no creo que haya nada de malo en seguir una línea editorial determinada. Es curioso que a medios y periodistas se les exija que sean neutrales y objetivos cuando esas virtudes están fuera del alcance de todos los mortales.
Todo el mundo tiene una opinión, una forma de entender el mundo y lo que sucede en él. La línea editorial no es más que una herramienta que el medio y los periodistas emplean para organizar y estructurar los acontecimientos que difunden.
Podéis seguir opinando que las noticias son una sarta de falsedades pero al menos ahora entenderéis mejor por qué. No se trata de ninguna teoría de la conspiración. ¡Es la línea editorial que condiciona la labor de los periodistas igual que la ideología condiciona los puntos de vista de cualquier otra persona!

Periodismo solidario: Medios con conciencia

Periodismo solidario: Medios con conciencia

Periodismo solidario.
Unicef y RTVE por el periodismo solidario.

Hoy en día los periodistas y medios de comunicación muestran una mirada más humana a través del periodismo solidario. En ocasiones, incluso dejan de lado la rabiosa actualidad para dar paso a un enfoque que priorice las necesidades de los más desfavorecidos. Porque a pesar de ser tildados de manipuladores y chaqueteros también cumplen una función social muy importante.

Alguno pensará que solidaridad y periodismo son conceptos antagónicos. No obstante, los medios de comunicación y sus trabajadores siempre han tenido una vocación de servicio público. Ya sé que a veces está muy escondida pero existe, en serio.

Lo que ocurre es que los grandes medios de comunicación se movilizan puntualmente a raíz de algún acontecimiento reseñable. ¿Y por qué pasa esto? Porque la información es un producto con fecha de caducidad y además las grandes catástrofes se prestan mejor a eso de apelar al lado más lacrimógeno de la noticia para subir la audiencia.
Sin embargo, el hecho de que algunas veces las buenas intenciones se perviertan a causa de las presiones económicas y de la búsqueda de rentabilidad no debe empañar el compromiso de muchos informadores.
Un claro ejemplo de periodismo solidario es la campaña que RTVE pone en marcha con motivo del Día Universal del Niño que se celebra el próximo 20 de noviembre. Los magazines, los telediarios e incluso los Lunnis desde Clan darán cobertura a “Concienciados con la infancia”.
Pero no hay que identificar periodismo solidario sólo con esas noticias de hambrunas o niños guerrilleros que nos llegan de países extranjeros y que son ajenos a nuestra vida cotidiana. Los medios locales demuestran en muchas ocasiones que son un excelente altavoz para la comunidad en la que se encuentran.
Por ejemplo, en reporterosjerez.com se ha anunciado que mañana va a jugarse un partido de fútbol en beneficio de una niña aquejada del síndrome de San Filippo. Esta es una enfermedad rara y apenas se investiga sobre ella. Se dan muy pocos casos y los afectados fallecen al alcanzar la pubertad. La función del periodismo solidario es dar visibilidad a este tipo de situaciones.
Como puede apreciarse, hablar de periodismo solidario es hablar de la cruda realidad que viven muchas personas para intentar construir un mundo más justo. Los malos tratos, la pobreza, la infancia o la lucha por la igualdad de oportunidades son sólo algunos de los temas que saltan a la palestra mediática para sacudir nuestras conciencias.
Tengo que decir que en contra de la opinión de algunos, el periodismo solidario no pretende distraer la atención de la gente ofreciendo contenidos sensibleros. No todo debe girar alrededor de la política y los casos de corrupción que no se cierran nunca.
Lo malo, eso sí, es que parece ser que somos más generosos con la gente que sale en los medios de comunicación pidiendo ayuda que con las personas de nuestro entorno más próximo. El éxito que tuvo el programa Entre todos es de sobra conocido.
Quizá nos sentimos mejor echando una mano a unos desconocidos porque la cercanía resulta incómoda en esta sociedad hiperconectada y tecnificada. Es más fácil iniciar sesión en Facebook y hacer click en me gusta que preguntarle a alguien cómo está y si necesita algo.
El paro ha hecho mella en España y a los Bancos de Alimentos acuden personas que hasta ahora habían llevado una vida normal trabajando para salir adelante. Pero algunos prefieren cerrar los ojos ante este drama que asola nuestro país.
En definitiva, el periodismo solidario denuncia las injusticias y las necesidades que sufren algunos sectores de la población. En este sentido los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental para el desarrollo social. ¡Ser periodista no está reñido con seguir teniendo valores y conciencia!