Etiqueta: Profesional

Publicidad y usabilidad en los medios digitales

Publicidad y usabilidad en los medios digitales

La publicidad en los medios online dificulta el acceso a la información del lector.
La publicidad en los medios online dificulta el acceso a la información del lector.

Hoy quiero hacer una pequeña reflexión acerca del tratamiento que recibe la publicidad en los medios digitales. En la mayoría de los casos la obsesión por obtener ingresos provoca que los medios incurran en prácticas que van en detrimento de la usabilidad de su página web.

Esta política de asalto entra en contradicción con el objetivo principal de llegar a un público amplio para atraer la inversión de grandes marcas. ¿A quién le gusta leer mientras le asaltan pop-ups?
Acabo de terminar el curso básico de marketing digital ofrecido por IAB Spain a través de la iniciativa Google Actívate. Entre otras cosas se hablaba acerca de los diferentes formatos de publicidad online y sobre la importancia de la usabilidad web para crear un entorno que propicie una experiencia agradable y productiva al usuario.
Al analizar estas cuestiones inmediatamente pensé en cómo la manera de incluir publicidad en los medios digitales entorpece el acceso a la información de las personas interesadas en los contenidos de actualidad de cualquier medio.
Personalmente, encuentro invasiva la publicidad presente en los diarios online, por ejemplo. No es necesario hacer clic en ninguna parte para que sendos anuncios de coches, perfumes o cualquier otra cosa se abran ellos solitos ocupando la totalidad de la pantalla e impidiendo así que una pueda leer las noticias del día. ¡Anda que no esconden bien el botón de cerrar!
Sé perfectamente que la publicidad es parte indispensable del sistema de financiación de los medios ya sean físicos o digitales. Sin embargo, esta táctica de acoso y derribo al consumidor a base de banners o vídeos promocionales resulta contraproducente en mi opinión ya que puede desembocar en la pérdida tanto de audiencia como de credibilidad.
En mi caso, puedo afirmar que he llegado incluso a desactivar Flash de mi equipo para poder echar un vistazo a la prensa digital. De acuerdo, no es lo ideal pero es que a veces no queda más remedio que adoptar medidas desesperadas para no estar cerrando ventanas de publicidad cada dos segundos.
Está claro que si no me interesasen los contenidos de los medios digitales no invertiría mi tiempo en buscar formas más cómodas, eficaces y eficientes de acercarme a ellos. Ser un ciudadano informado está muy bien pero si para ello tengo que soportar que el tiempo de carga de la página sea excesivamente largo o que los anuncios me dificulten la navegación no vale la pena el esfuerzo.
¿Entonces de qué les sirve esta estrategia tan agresiva a medios y anunciantes? A ver, la meta final de la publicidad es hacer llegar su mensaje su potencial cliente pero si los lectores de medios online deciden que los anuncios de estas plataformas son inútiles y una molestia no les prestarán atención y no resultarán rentables para las marcas anunciantes.
En resumidas cuentas, hoy día la publicidad hace que el acceso a la información de los medios digitales resulte terriblemente enojoso y aburrido. Lograr un equilibrio entre anuncios y contenidos mediáticos es indispensable para que el lector no huya despavorido y opte por otros canales para estar al día.
La radio y sobre todo la televisión son competidores muy duros para la prensa online en un contexto en el que lo importante es que la información llegue al público lo más rápido posible y sin interferencias.
La capacidad de una web para actualizarse al momento es una de sus mayores ventajas competitivas pero esto se pierde si el usuario percibe que navegar por el portal de un medio de comunicación online es complicado y farragoso debido a la gran cantidad de publicidad que hay que sortear para llegar a la noticia. ¡Facilitarle la vida al lector teniendo en cuenta la usabilidad es el primer paso para contentar a la audiencia!

El libro de estilo en los medios digitales

El libro de estilo en los medios digitales

El libro de estilo es fundamental en los medios digitales.
El libro de estilo es fundamental incluso en los medios digitales.

Por lo que parece seguir las directrices de un libro de estilo ha caído en desuso en el marco de los medios digitales. Internet ha traído consigo una visión más relajada, abierta e informal del tratamiento de los contenidos web pero siempre es aconsejable tener una guía que evite el empobrecimiento de la información y la utilización sensacionalista e inadecuada del lenguaje.

A ver, tampoco es necesario elaborar un libro de estilo de cientos de páginas en el que se describan punto por punto los tipos de texto que se pueden colgar en un blog, una web corporativa o un medio online. Eso es mejor dejárselo a los medios tradicionales.

Simplemente creo que escribir un documento de tres o cuatro páginas sobre cómo se van a estructurar los contenidos y la publicidad no es una tarea titánica y a la larga facilita muchísimo la labor de redacción de contenidos.

A continuación, voy a explicar de manera sucinta cuáles son a mi entender los apartados básicos que ha de tener un libro de estilo de una plataforma online:

  • ¿De qué temas voy a hablar?: ¿Voy a realizar tutoriales de algún programa informático? ¿Me apetece compartir mis vivencias viajando alrededor de Europa? El tema de los artículos es fundamental y condicionará el libro de estilo.

  • Características del público objetivo: Un enunciado muy rimbombante para responder a la pregunta más básica que ha de contener un libro de estilo: ¿Para quién escribo? Por ejemplo, si decido montar un blog sobre manualidades que se pueden hacer con los niños acabo de descartar como lectores a las personas que no sean mínimamente habilidosas y a las que no tengan hijos ni sobrinos ni nada que se le parezca. Me dirijo a los padres con niños.

  • ¿Qué tipo de textos quiero hacer?: Si me decanto por los artículos de opinión u otros textos basados en mis conocimientos o experiencias personales lo más lógico es que los post aparezcan en primera persona mientras que los textos más académicos o con pretensiones de objetividad se redactan en tercera persona del singular. Además, no es lo mismo elaborar un libro de estilo para redactar entrevistas que para dar recetas de cocina o hacer críticas de cine.

  • ¿Cómo van a ser esos textos?: Aquí nuestro libro de estilo ha de centrarse principalmente en la tipografía, la redacción de los titulares y del cuerpo de texto. Por ejemplo, los titulares de una noticia no pueden contener una negación. En cuanto al texto todos sabemos que mientras unas entradas se redactan de corrido otras se dividen en varios apartados mediante ladillos que contienen algún término clave. ¡Hay que elegir! No sé si me gusta más la Arial o la Times New Roman…

    Y por supuesto, no hay que dejar de lado la extensión de la información. Vale, en Internet el espacio es ilimitado pero hay que considerar que los lectores tienen una vida y mejores cosas que hacer que perder el tiempo con un artículo de 2000 palabras sobre el salmón noruego. Redactar un texto que ocupe un folio más o menos suele ser suficiente.

  • ¿Cuántos links internos y cuántos externos se incluirán en un post?: El número de enlaces entrantes y salientes de un post o una noticia de un medio digital varía en función del tema del que se esté hablando, de la repercusión que tenga para el lector o el desconocimiento del destinatario sobre el asunto. Cuando se hacen textos científicos con afán divulgativo, por ejemplo, lo habitual es que el número de links incluidos para explicar o ampliar un dato sea mayor.

En mi opinión tener un medio o plataforma digital no es excusa para obviar la importancia de un libro de estilo. Saber a quién te diriges y cómo lo haces es le primer paso para ganar en calidad, credibilidad y profesionalidad. ¿A que no es tan difícil?

La ergonomía: Cómo trabajar con el ordenador

La ergonomía: Cómo trabajar con el ordenador

En Página Rota la salud laboral es lo primero. Por eso voy a compartir con vosotros un estupendo y simpático vídeo de ergonomía. Los periodistas, al igual que todo el que trabaje diariamente con un ordenador, tenemos tendencia a sufrir dolores de espalda, contracturas, molestias en las muñecas, vista cansada… Todo eso puede prevenirse con unas sencillas pautas acerca de cómo utilizar correctamente el ordenador.

La ergonomía, por si algún lector no está familiarizado con el término, puede definirse como “Estudio de las condiciones de adaptación de un lugar de trabajo, una máquina, un vehículo, etc., a las características físicas y psicológicas del trabajador o el usuario”.
Dicho de otro modo, la ergonomía busca facilitar la labor del trabajador para que este no se resienta física o mentalmente y sea muchos más productivo durante su jornada. Se trata de un modo de aunar salud y rendimiento. Escribir cuando tenemos los ojos rojos y lagrimeando por el esfuerzo de mirar a la pantalla del ordenador no es nada sencillo.

La ergonomía cuida los reflejos para prevenir la vista cansada.
La ergonomía cuida los reflejos para prevenir la vista cansada.

Probablemente, los consejos que vais a ver a continuación pueden parecer típicos y tópicos a más de uno. Sin embargo, la ergonomía es algo que suele tomarse a la ligera y sólo la información y la prevención pueden evitar que se sigan produciendo lesiones en el marco laboral por no corregir malos hábitos.
Nuestros, huesos, nuestros músculos, nuestros ojos y en definitiva nuestro cuerpo nos va a acompañar toda la vida así que debemos cuidarlo con mimo. Además, como se ve en este vídeo de ergonomía hacer las cosas bien no es tan complicado.
La iluminación del lugar de trabajo, el empleo de colores suaves en las paredes para crear un ambiente relajante, prevenir la aparición de reflejos molestos y mantener el cuerpo en una posición correcta y relajada son sólo algunos de los consejos básicos para trabajar delante del ordenador sin poner en riesgo nuestro bienestar.

¡Sube una buena fotografía a tu blog!

¡Sube una buena fotografía a tu blog!

La fotografía es una herramienta de comunicación poderosa.
La fotografía es una herramienta de comunicación poderosa.

Aunque es de sobra sabido que una imagen vale más que mil palabras los blogueros tendemos a olvidar que escoger la fotografía adecuada para acompañar nuestros textos es de vital importancia. ¿Pero existen pautas para seleccionar la imagen perfecta?
En mi opinión, hay un requisito indispensable que debe cumplir cualquier fotografía de una entrada de un blog. Se trata, ni más ni menos, de que la imagen en cuestión sea capaz de transmitir de un solo vistazo la idea general del artículo.
Sé que no es fácil. Yo misma le doy muchas vueltas antes de subir una fotografía a Página Rota y no siempre consigo el resultado que esperaba aunque de vez en cuando la suerte se pone de mi parte. Si consultáis el post que escribí acerca del uso que hacen los periodistas de las Redes Sociales veréis a qué me refiero cuando digo que la imagen ha de corresponderse con el tema del texto.
En algunos casos, periodistas y escritores tendemos a considerar que la palabra lo es todo. Nada más lejos de la realidad, porque un post escrito magistralmente con una imagen pobre causa una primera impresión desastrosa y probablemente no llegue a ser leído por un público amplio. Todos hemos juzgado algún libro por la tapa así que esto no es algo sorprendente.
Otras veces ocurre exactamente lo contrario. Los autores nos obsesionamos pensando que una fotografía ha de ser lo más original e impactante posible. Eso no es necesariamente algo negativo pero puede convertirse en la perdición del bloguero si se deja de lado el hecho de que la imagen, al igual que cualquier otro elemento del artículo, no tiene solamente un fin decorativo sino que es otra herramienta de comunicación que ayuda a que el mensaje que se quiere transmitir resulte comprensible.
¿Os imagináis que un periodista ponga una foto de una consulta veterinaria en un artículo sobre la campaña de vacunación contra la gripe? Sería curioso, pero me apuesto cualquier cosa a que si eso sucede hay un reportero más en la cola del paro. Optar por lo sencillo y convencional puede ser más acertado que lanzarse a la aventura.
Con este ejemplo tan absurdo quiero dejar claro que fotografía y texto no son independientes y que es imprescindible cuidar ambos aspectos si se pretende actuar con un mínimo de profesionalidad.
Dicho esto, la calidad de la fotografía que se seleccione es otro punto a tener muy en cuenta. En un mundo ideal, todos los blogueros saldríamos a la calle cámara en mano y conseguiríamos las mejores fotos para nuestra web.
Como evidentemente eso no va a suceder de ese modo recurrir a las imágenes libres de derechos de autor que pululan por la red es la única alternativa viable en la mayoría de los casos. Cuidado, porque las prisas a veces hacen que optemos por la primera fotografía que nos sale tras introducir los criterios de búsqueda y eso es un error.
Aunque quizá se acabe escogiendo esa imagen inicial que llamó nuestra atención es bueno cerciorarse de que no se esconde otra más adecuada tras la siguiente página del buscador. ¡No se tarda nada así que no hay excusa que valga!
¿Y qué tipo de fotografía ha de seleccionarse? ¿Una realista? ¿Una caricatura? ¿En blanco y negro o a color? Para bien o para mal no hay respuestas acertadas o equivocadas para esta pregunta. Todo depende del tono general del blog o de la entrada en cuestión.
Personalmente, intento incluir cierto toque de humor o desenfado a través de las imágenes que uso en mis textos aunque esto no es así siempre. Algunos temas se prestan mejor que otros a ilustrarse de un modo informal.
Recapitulando, puede decirse que una buena fotografía para una web es aquella que encaja con el tema del que estemos hablando, que sea comprensible y clara y que además no desentona en el esquema general de la página. Conseguir todo esto no es imposible. ¡Sólo hay que echarle algo de tiempo y ganas!

¿El post es un nuevo género periodístico?

¿El post es un nuevo género periodístico?

¿El post debería tratarse como un género periodístico?
¿Es el post un género periodístico al uso?

El otro día leí un artículo que me sorprendió. Abría una especie de debate acerca de si la redacción de un post para un blog entraba dentro de los géneros periodísticos de toda la vida: la noticia, la entrevista, la crónica, el reportaje, el editorial… ¿Internet ha alterado los parámetros tradicionales de redacción que usamos los periodistas?
Sinceramente, creo que hacerse esa pregunta es empezar la casa por el tejado porque la primera cuestión que hay que resolver es qué se entiende exactamente por género periodístico.
Espero que los compañeros de profesión que lean estas líneas sepan perdonarme que dedique cierto espacio a señalar lo que para todo periodista es obvio. Sin embargo, eso es mejor que confundir a los demás lectores.
En fin, los llamados géneros periodísticos no son otra cosa que una clasificación que utilizamos los redactores para distinguir las diferentes clases de texto con las que trabajamos. Para no extenderme mucho, pondré un ejemplo sencillo: Las noticias que trae la portada de un periódico no son iguales a las columnas de opinión que aparecen en la parte de atrás.
Mientras que las noticias sirven para abordar un tema de actualidad de un modo más o menos objetivo en las columnas lo importante es el punto de vista de quien las escribe y no tienen por qué tratar de un suceso tan reciente.
Entonces… ¿Un post de un blog es un género periodístico sí o no? El asunto es espinoso pero tal y como yo lo veo estos textos en sí mismos no entran dentro de los géneros periodísticos. La razón es que bajo el nombre de post puede escribirse cualquier cosa. Se puede hacer una crítica a un evento cultural, una noticia, un texto literario…
A ver, en mi caso puedo decir que los post que escribo aquí en Página Rota sí que siguen ciertos patrones de la redacción periodística como, por ejemplo, presentar en el primer párrafo de qué voy a hablar y por qué. Sé que normalmente me salto tres de las 5W pero es que no estoy haciendo una noticia sino una entrada de un blog.
Lo que quiero decir es que aunque un post esté escrito por alguien dedicado al periodismo estos textos no son propiedad exclusiva de los comunicadores. Los blogs están concebidos para que todo el que quiera pueda compartir con otros su opinión, sus aficiones o sus conocimientos a través de la red y nadie puede reclamar como propio este vehículo de expresión.
El mayor atractivo que posee un post es que es libre y no está sujeto a rígidas normas de redacción como ocurre en el caso de otros géneros periodísticos. ¿Os imagináis una entrevista que no se atenga a la estructura de pregunta-respuesta? Sería impensable.
No obstante, ese libre albedrío del que goza el autor de un post es un arma de doble filo porque a veces provoca que la calidad del contenido se resienta al no estar debidamente estructurado, por ejemplo. Nadie quiere leer un texto que no vaya a ninguna parte. ¡Incluso los chistes tienen un sentido y un final! Anda que no fastidia cuando nos dejan un chascarrillo a medias y no le pillamos la gracia…
En resumidas cuentas, creo que un post no es un género periodístico tanto por la gran variedad de formatos que entran dentro de eta categoría como por la disparidad de los contenidos que encierran. Una entrada de un blog puede tener dos líneas o veinte párrafos, por ejemplo.
Y en cuanto al contenido, la entrada sobre la ensaladilla de un blog de cocina no es comparable a otra acerca de los beneficios del ahorro energético en un blog de consumo. La relevancia del tema o el lenguaje que emplean ambos post no tienen nada que ver.
Sé que para un periodista acostumbrado a pensar en número de palabras, tiempos verbales o longitud de frases es duro pensar que no todo el mundo le concede importancia a esas cosas. ¡Pero eso no es excusa para que se deban encajar los post dentro de los géneros periodísticos a toda costa sólo porque ahora se utilicen como herramienta de comunicación!